La búsqueda de competitividad operativa y la urgencia de reducir la huella de carbono obligan al sector productivo a migrar hacia tecnologías de generación distribuida más limpias y flexibles. En ese escenario, el uso de motores de combustión interna a gas natural e hidrógeno se posiciona como un vector estratégico para elevar la eficiencia energética en la industria peruana y reducir significativamente los costos frente al uso tradicional de combustibles fósiles pesados.
Durante su intervención en el foro PERÚ ENERGÍA Norte 2026, Gabriel Carmona, ingeniero sénior de Aplicaciones de Jenbacher, explicó que la sustitución de diésel por gas natural en sistemas de generación permite recortar cerca del 35% de las emisiones de dióxido de carbono (CO2), mientras que reemplazar el uso de carbón en la matriz eléctrica logra reducciones cercanas al 50%.
El especialista recordó que el 56% de la generación energética mundial aún proviene de fuentes fósiles, lo que exige soluciones de transición capaces de operar conectadas a la red pública, integrarse de forma hibridada con parques eólicos o solares, o funcionar en modo aislado en zonas remotas sin acceso al sistema interconectado.

Cogeneración con eficiencias cercanas al 90% y respuesta en 15 segundos
Respecto al rendimiento térmico y eléctrico de los equipos, Carmona detalló que los motores de combustión interna modernos alcanzan una eficiencia eléctrica propia de hasta el 49%. No obstante, al integrarse en sistemas de cogeneración, donde se aprovecha el residual térmico para producir agua caliente, vapor o calor industrial, el rendimiento energético global del sistema escala hasta bordear el 90%.
Esta flexibilidad técnica resulta determinante para operaciones críticas como los centros de datos, los cuales requieren sistemas de respaldo con altísima velocidad de respuesta. Carmona destacó que existen soluciones capaces de suministrar carga en solo 15 segundos y alcanzar el 100% de su capacidad operativa en aproximadamente 45 segundos.
En el mercado peruano, la firma cuenta con una base instalada de aproximadamente 100 megavatios distribuidos en diversas regiones, utilizando principalmente gas natural y aprovechando biogases industriales.
Transición hacia el hidrógeno 100% y monitoreo remoto
En el horizonte de la descarbonización de largo plazo, el especialista resaltó que los motores actuales están diseñados para adaptarse progresivamente al uso de hidrógeno verde, un combustible que no genera emisiones de CO2 durante su combustión. Carmona citó proyectos en Argentina que operan con mezclas de 42% de hidrógeno y conversiones completas al 100% en distritos de tecnología eólica en Alemania.
«Jenbacher tiene la capacidad de operar con 100% de hidrógeno. En este momento el factor determinante es la disponibilidad de volumen que pueda producir cada cliente a partir de energía eólica o renovable», afirmó Carmona.
Finalmente, el ejecutivo enfatizó el rol de la digitalización en la confiabilidad de las plantas industriales mediante plataformas de monitoreo remoto como MyPlant. Esta herramienta de diagnóstico a distancia permite supervisar el comportamiento de los motores en tiempo real y resolver más del 60% de las incidencias operativas sin necesidad de desplazar personal técnico a las instalaciones.
