La pitahaya continúa ampliando su presencia en la oferta agroexportadora peruana. Entre enero y junio de 2026, Perú exportó 644.65 toneladas de esta fruta por un valor de US$1.25 millones, según cifras de la Superintendencia Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria (SUNAT) elaboradas por PROMPERÚ.
Durante este periodo, España y Países Bajos concentraron cerca del 87% del valor exportado, consolidándose como los principales destinos comerciales de la pitahaya peruana.
Pitahaya busca consolidarse como negocio de agroexportación
El crecimiento de los envíos plantea un nuevo desafío para los productores y empresas del sector: convertir el potencial productivo de la fruta en una actividad exportadora competitiva y sostenible.
Para Diego Rodríguez, especialista en agroexportación y gestión agrícola, antes de ingresar o ampliar la presencia en un mercado internacional es necesario evaluar la demanda, los requisitos del comprador, los costos de acceso y la capacidad de mantener una oferta estable.
En ese escenario, la variedad American Beauty aparece como una alternativa con potencial para ampliar la presencia internacional de la pitahaya peruana.
Sin embargo, su desarrollo comercial dependerá de factores como la calidad del producto, la trazabilidad, la vida postcosecha, la logística y la posibilidad de acceder a nuevos destinos.
Estados Unidos aparece como mercado potencial
Entre las oportunidades de expansión figura Estados Unidos, cuya eventual apertura para la pitahaya peruana podría ampliar el mercado disponible para los exportadores.
Rodríguez señala que variedades como American Beauty podrían encontrar oportunidades en este destino, aunque el sector tendría que fortalecer desde ahora aspectos relacionados con calidad, trazabilidad, conservación y logística.
La ampliación de mercados permitiría reducir la concentración de las exportaciones en los destinos europeos que actualmente tienen mayor participación.
Logística condiciona la competitividad de la fruta
Uno de los principales desafíos para la pitahaya peruana está en los costos de transporte y conservación. La fruta requiere mantener condiciones adecuadas durante el traslado para preservar su calidad y ampliar su vida comercial.
Una mayor vida postcosecha podría facilitar el uso del transporte marítimo, una alternativa que permitiría reducir la dependencia del transporte aéreo y mejorar la estructura de costos de las exportaciones.
El reto para la cadena productiva será, por tanto, conectar el crecimiento de la producción con una estrategia orientada a mercados internacionales, considerando calidad, logística, trazabilidad y capacidad de abastecimiento.
Con US$1.25 millones exportados durante el primer semestre de 2026, la pitahaya ya cuenta con presencia en mercados internacionales. Su siguiente etapa estará vinculada a la capacidad del sector para ampliar destinos y mejorar las condiciones que determinan su competitivid
