La estabilización operativa de la petrolera estatal exige reformas de gobernanza, profesionalización técnica y el ingreso de capital privado por unidades de negocio. Bajo un horizonte de gestión continua de al menos tres años, la reestructuración de Petroperú permitiría a la compañía sanear su balance, refinanciar pasivos y recuperar el acceso a los mercados de capitales internacionales.
Así lo sostuvo Jorge Ramos, asesor del proceso de reestructuración de la empresa en ProInversión, durante su conferencia en el encuentro PERÚ ENERGÍA Norte 2026. El especialista expuso que la compañía enfrenta una deuda acumulada superior a los US$ 7.000 millones y una severa restricción de liquidez tras perder el financiamiento comercial que sostenía sus operaciones.
Ramos atribuyó gran parte de la erosión financiera a problemas de gobernanza interna, destacando que la incesante rotación de presidentes de directorio y gerentes generales impidió consolidar una visión estratégica de largo plazo. Para revertir este escenario, señaló que el proceso conducido por ProInversión contempla estructurar los activos de la petrolera en siete bloques promocionales y patrimoniales para evaluar de forma independiente su rentabilidad y necesidades de capital.
«Si te dejan trabajar cinco años, mínimo, yo sí creo que hay luz al final del túnel. Lo que se está buscando es participación privada por unidades de negocio, identificando qué activos generan valor y cuáles requieren recursos adicionales del Estado», afirmó Ramos, aclarando que la estrategia no contempla la venta de activos estratégicos sino esquemas de asociación donde la estatal conserve el control operativo.
Asociaciones en terminales y el Oleoducto Norperuano
En el abanico de alternativas en evaluación, ProInversión analiza esquemas de participación privada para terminales de almacenamiento, refinerías y activos logísticos. Ramos identificó los terminales del sur como una posible primera fase del proceso, aunque aclaró que las condiciones contractuales continúan en fase de diseño técnico.
Asimismo, el especialista destacó que la sostenibilidad del Oleoducto Norperuano dependerá de articular alianzas estratégicas con inversionistas y operadores privados vinculados a los lotes petroleros 192 y 64 en la selva norte. Esta integración permitiría coordinar los flujos de inversión en transporte con la reactivación efectiva de la producción en boca de pozo.
En el frente financiero inmediato, la empresa ya recibió un primer tramo de US$ 475 millones para garantizar la compra de crudo para la Refinería de Talara y honrar compromisos con proveedores. Este desembolso forma parte de un esquema de apoyo financiero anunciado por aproximadamente US$ 3.000 millones, cuyos US$ 2.500 millones restantes están programados para concretarse hacia mediados de noviembre. De forma paralela, la administración negocia acuerdos de pago con productores del noroeste y gestiona nuevas líneas de crédito bancario.
Desempeño técnico y operación de la Refinería de Talara
Respecto a las críticas sobre el complejo refinador de Talara, Ramos rechazó que las fallas de arranque demuestren que la planta sea inviable. Atribuyó las interrupciones operativas a decisiones apresuradas y a puestas en marcha prematuras que no resolvieron a tiempo aspectos críticos de seguridad y respaldo eléctrico.
El técnico enfatizó que las plantas industriales complejas deben operarse bajo protocolos estricta y rigurosamente técnicos, al margen de presiones políticas o de coyuntura. Recordó además que la planta de Talara ha demostrado su capacidad procesando entre 85.000 y 95.000 barriles diarios en periodos determinados.
Finalmente, Ramos concluyó que la llegada paulatina del financiamiento y la regularización en el suministro de petróleo crudo permitirán medir con precisión el rendimiento económico real de la refinería piurana.
