La brecha de precios del gas natural entre Lima y las provincias continúa siendo una de las mayores distorsiones para la competitividad industrial del país. Mientras la capital concentra el 93% de la demanda nacional gracias a tarifas promocionales históricas, las regiones productoras y consumidoras del interior soportan costos sustancialmente mayores que frenan la masificación del recurso.
Frente a esta asimetría, el Ministerio de Energía y Minas promueve la aplicación de una tarifa nivelada de gas natural para consumos de hasta 900.000 metros cúbicos mensuales. El esquema busca igualar las tarifas regionales con las de la capital utilizando un mecanismo de subsidio cruzado cuya fuente de financiamiento principal recae sobre la generación eléctrica del nodo térmico de Chilca.
Aunque la medida apunta a democratizar el acceso energético e impulsar el uso de este combustible en flotas pesadas de mineras y transportistas, representantes del sector privado advierten que las normas aprobadas hasta la fecha han resultado insuficientes para dinamizar las concesiones en provincias.
Incentivos estancados y normativas obsoletas en distribución
Desde la perspectiva de los distribuidores, el marco legal vigente genera ahorros puntuales para los usuarios ya conectados, pero carece de la fuerza regulatoria necesaria para expandir la infraestructura hacia nuevas ciudades. A ello se suma la vigencia de reglamentos con más de 15 años de antigüedad que no responden a las necesidades operativas de sectores clave para el Norte, como la pesca industrial.
Esta falta de actualización normativa perpetúa la concentración del consumo en Lima, restando viabilidad económica a la construcción de nuevas redes de transporte y distribución en las regiones del norte y sur del país.
El cuello de botella en Piura: oferta disponible sin compradores firmes
El problema en la macro región norte no radica en la escasez de moléculas en el subsuelo, sino en la ausencia de contratos comerciales de largo plazo que justifiquen la perforación de nuevos pozos. En el mercado piurano existen yacimientos descubiertos, pozos paralizados y reservas que superan el medio TCF de gas natural, pero la falta de demanda comprometida congela las inversiones en producción.
Esta desarticulación se evidencia en la Central Térmica Malacas, que mantiene cerca de 250 MW de capacidad inactiva por falta de suministro de gas, mientras la zona norte se ve obligada a importar entre 700 y 800 MW desde el centro del país. Como alternativa técnica para integrar la oferta regional, se plantea la construcción de un gasoducto de 145 kilómetros hacia Lambayeque, una obra cuyo costo estimado representa apenas un tercio de lo que requeriría una línea de transmisión eléctrica equivalente.
Financiamiento para el transporte pesado y estaciones de carga
En el frente del consumo vehicular, la estrategia de masificación requiere garantizar tanto la demanda de los transportistas como la disponibilidad de puntos de recarga. Para acelerar esta transición, el Fondo de Inclusión Social Energético alista instrumentos de financiamiento con cero tasa de interés orientados a la adquisición de flotas pesadas a gas natural.
No obstante, el éxito de estos incentivos financieros dependerá de la velocidad con la que se instale la red de estaciones de servicio en las rutas troncales del norte, un paso indispensable para que el transporte de carga y pasajeros adopte el gas natural como sustituto definitivo del diésel.
