Los gastos de las familias y el desempeño de actividades como el comercio, los servicios y la construcción vienen sosteniendo el avance de la economía peruana. Así lo señaló el Instituto Peruano de Economía (IPE), que identificó señales de continuidad en el crecimiento de los sectores no primarios, aunque advirtió que los efectos del fenómeno El Niño representan un riesgo para los próximos años.
Consumo familiar muestra señales de fortaleza
Entre los indicadores que reflejan esta tendencia figura la demanda de electricidad, que aumentó 7,1 % en setiembre, por encima del 6,7 % registrado en agosto. El principal impulso provino de los hogares y las pequeñas empresas, cuyo consumo eléctrico se elevó 10,3 % y completó cuatro meses consecutivos con incrementos de dos dígitos.
En menor proporción, también contribuyeron las compañías mineras, que elevaron su demanda de electricidad en 1,7 %. A su vez, el índice de Big Data de Consumo de BBVA Research registró un crecimiento de 9,3 % durante setiembre, respaldado por un mayor uso de tarjetas en actividades turísticas y compras para el hogar.
Comercio y construcción sostienen el crecimiento
El IPE informó que el producto bruto interno (PBI) aumentó 3,23 % en agosto, en comparación con el mismo mes del año anterior. Aunque el resultado fue inferior al 3,6 % de julio, la economía acumuló una expansión de 3,1 % durante los primeros ocho meses de 2026.
El desempeño estuvo marcado por las actividades no primarias, cuyo producto avanzó 4,2 % en agosto, frente al 4,7 % del mes anterior. Dentro de este grupo destacaron los rubros relacionados con el consumo, que crecieron 3,9 %.
El comercio registró un incremento de 6,9 %, impulsado principalmente por las ventas de vehículos, que subieron 25,7 %. También avanzaron las ventas minoristas (5,3 %) y mayoristas (4,9 %), estas últimas favorecidas por una mayor comercialización de combustibles, metales y materiales de construcción.
En el sector servicios, el alojamiento creció 7,4 %, mientras que los restaurantes tuvieron un avance más moderado, de apenas 1,1 %.
Por su parte, la construcción alcanzó una expansión de 10,3 %, superior al 9,9 % de julio. Este resultado respondió al crecimiento de las obras públicas, que aumentaron 19,3 %, con una mayor ejecución de las municipalidades (26,3 %) y del Gobierno nacional (18,4 %). Además, el consumo interno de cemento subió 7,6 %, impulsado por proyectos industriales, mineros y de vivienda multifamiliar.
Minería e hidrocarburos mantienen resultados negativos
A diferencia de las actividades no primarias, los sectores primarios registraron su séptimo mes consecutivo de contracción. En agosto, su producción disminuyó 0,8 %, una caída menor a la de julio, cuando retrocedió 1,1 %.
El principal factor fue el desempeño de la minería y los hidrocarburos, cuya producción conjunta bajó 5,5 % y restó 0,7 puntos porcentuales al crecimiento mensual del PBI.
En particular, la minería metálica cayó 6,1 %. Entre los resultados más desfavorables estuvieron la reducción de 5,3 % en la producción de cobre, asociada a menores leyes del mineral en Antapaccay y al mantenimiento de Toromocho, así como las caídas del zinc (28,1 %) y del oro (0,9 %).
El aumento de la producción de molibdeno (12,5 %) y hierro (9,2 %) no logró revertir estos resultados. En hidrocarburos, la actividad disminuyó 1,4 % debido a la menor extracción de petróleo (-10,9 %) y líquidos de gas natural (-3,2 %), pese al incremento de 9 % en la producción de gas natural.
Agro y manufactura compensan parcialmente las caídas
El sector agropecuario avanzó 3,4 % en agosto, con un crecimiento de 4,6 % en la actividad agrícola. Uno de los principales aportes provino de los arándanos, cuya producción aumentó cerca de 30 % debido al adelanto de las cosechas ante las altas temperaturas asociadas a El Niño. Sin embargo, esta decisión podría afectar el rendimiento de los cultivos durante los siguientes meses.
Otros productos también registraron resultados positivos, como el maíz amarillo duro (12,3 %), el arroz cáscara (4,5 %) y la papa (2,7 %). En contraste, la producción de aceituna se desplomó 97,4 %, mientras que la del espárrago retrocedió 6,7 % y la de caña de azúcar, 9,9 %.
La pesca, en cambio, disminuyó 17 % debido a las condiciones vinculadas al fenómeno climático. La manufactura primaria mostró un desempeño favorable, con un crecimiento de 18,5 %, explicado principalmente por el aumento de 89,9 % en la refinación de metales no ferrosos.
El Niño Costero amenaza el desempeño económico
El IPE advirtió que el fenómeno El Niño Costero constituye uno de los principales riesgos para la economía peruana. Según la información de la Comisión Multisectorial ENFEN disponible al 28 de setiembre, la probabilidad de que alcance una magnitud extraordinaria hasta diciembre supera el 80 %.
Las condiciones oceánicas también evidenciaban un calentamiento significativo. Al 7 de octubre, la anomalía de la temperatura superficial del mar frente a la costa norte llegó a 5,2 °C, el segundo registro semanal más alto desde 1981, de acuerdo con los datos citados por el instituto.
Este escenario podría perjudicar especialmente a las actividades primarias, debido a los efectos de las condiciones climáticas sobre la pesca, la agricultura y otras actividades productivas.
En sus estimaciones de octubre, el IPE calculó que un Niño Costero extraordinario podría reducir el crecimiento del PBI en aproximadamente 0,9 puntos porcentuales en 2026 y 1,2 puntos en 2027. Por ello, aunque los indicadores de consumo y el desempeño de los sectores no primarios muestran señales favorables, la evolución de la economía dependerá también de la magnitud de los impactos climáticos.
