Especialistas alertan que el fenómeno El Niño podría provocar una reducción cercana a los US$ 65 millones en los ingresos petroleros del noroeste, mermando de forma directa las regalías, el canon y el sobrecanon que perciben los gobiernos subnacionales.
El diagnóstico fue expuesto durante el foro PERÚ ENERGÍA Norte 2026 por Ricardo Martínez, director de operaciones de OIG Perú, sobre la base de una simulación de propia elaboración que evalúa los efectos de lluvias extremas en nueve campos productores de petróleo y gas asociado en la cuenca de Talara. En conjunto, estos lotes representan una extracción aproximada de 24.000 barriles de petróleo equivalente por día.
El modelo proyecta sus efectos sobre el periodo comprendido entre noviembre de 2026 y julio de 2027, incluyendo el plazo requerido para la posterior recuperación operativa tras la temporada de lluvias. Bajo el escenario central (P50), Martínez estimó una contracción promedio del 15% en la producción regional, aunque advirtió que determinados campos con menor blindaje vial o geotécnico podrían sufrir caídas temporales de entre 35% y 40%.
«Lo único que a nosotros nos queda es tener margen de acción para mitigar la vulnerabilidad que tienen los campos. No se trata de una pérdida definitiva de producción, sino de una estimación condicionada a los escenarios climáticos y la capacidad de respuesta de las empresas y autoridades», precisó Martínez.

Menor inversión privada y contracción de recursos fiscales
El impacto económico proyectado por OIG Perú trasciende los balances financieros de los operadores privados. La eventual caída de ingresos empresariales equivale económicamente al capital necesario para financiar la perforación de unos 17 pozos de desarrollo, recursos que dejarían de inyectarse en los planes de expansión y mantenimiento de los yacimientos.
Asimismo, la disminución en los volúmenes fiscalizados afectará el flujo de transferencias hacia los municipios y el gobierno regional. La menor actividad en las áreas operativas impactará de manera indirecta sobre el comercio, la contratación de servicios locales y la sostenibilidad del empleo en las provincias petroleras de Piura.
Riesgos operativos por anegamiento de vías y fallas eléctricas
Uno de los factores determinantes en la pérdida de producción es el aislamiento de las plataformas operativas debido a la destrucción de caminos y accesos no pavimentados. Las lluvias intensas suelen anegar los accesos, impidiendo el traslado de cisternas, equipos pesados y personal de mantenimiento técnico, además de entorpecer los servicios de emergencia e interrumpiendo el suministro eléctrico en las estaciones de bombeo.
El especialista puntualizó que en las tres semanas previas a la conferencia ya se habían registrado acumulaciones de lluvia de 15 milímetros en la zona de Talara, cifra significativa considerando que la precipitación anual promedio en años neutros ronda los 75 milímetros. No obstante, aclaró que la afectación final dependerá no solo de la cantidad de agua caída, sino de la duración de las tormentas, la ubicación de los pozos y el estado previo de la infraestructura.
Recordando los severos daños dejados por los eventos de El Niño en los años 1982-1983 y 1997-1998, Martínez instó a las petroleras y a las instituciones públicas a diseñar activos industriales preparados para responder a escenarios climáticos extremos. El ejecutivo concluyó que la industria del noroeste debe migrar de un esquema de respuesta reactiva hacia una cultura de anticipación antes de la llegada de las precipitaciones más severas.
